Solo una buena disposición del alma a curarse y a superarse, puede hacer que la persona se allegue mas y mas a lo sagrado, es solo en este contexto que esto es posible.
La superación, sin lo sagrado de la vida, no existe, es una utopía, una deformación de la única y verdadera intensión suprema, de la que se desprende vivir en pos de Dios.
La superación, entendida por el mundo y las ciencias, se vuelve un tema tan pero tan utópico, aunque contenga en si misma el deseo, no alcanza no, hay mas, la vida puede llevar a estados de superación aparente, pero la verdadera superación, está en el contexto de lo sagrado.
Nuestra alma es sagrada, nuestra vida, y nuestros actos, han de ser por lo tanto un poco sagrados, no en el afán de sacralizar lo profano, sino de reconvertirla, para que pueda ser vivificada una y otra vez, en el espíritu de la promesa... |