Así reza la canción un paso adelante otro hacia atrás, y a la hora de la vida esto suele ser una realidad bastante palpable.
El tema pasaría por encontrarle la vuelta a la cosa, de esto de, un pasito hacia atrás. Porque hacia delante casi seguro vamos bien o al menos ponemos lo mejor de nosotros, pero hacia atrás tenemos que aprender a movernos todo el tiempo porque quien quiere la retrospectiva? quien se aventura dichoso en los recuerdos o sucesos que fueran?.
El tren del ayer, el tren de lo que fuera, el tren de lo aparentemente irremediable, desde la rutina, desde la búsqueda de la novedad, desde la necesidad de mas.
Hasta introducirnos en ese micro-mundo de los recuerdos felices, recuerdos que nos dan sustento, recuerdos alentadores, hasta llegar desde esos que fueran lo mejor a los que nos dan tristeza, es en estos en donde quiero dar lo mejor y es en estos donde me planto, no para regodearme en ellos sino para poner remedio, quiero poner remedio aquí y allá, donde hubo aparente error quiero poner conocimiento, donde hubo extravío quiero poner certeza, donde hubo dolor quiero poner alegría.
Hacia delante todo bien, los ojos miran hacia delante, los pies están orientados hacia delante, el movimiento esta dispuesto hacia delante, pero a menudo la vida nos muestra el ayer lo que paso, lo fuera, y sin dar vuelta la cabeza, hemos de retroceder como el monje, que desanda el camino, sin mirar ya por los ojos del cuerpo, mirando con los ojos del espíritu, para retroceder, con ellos y reedificar lo andado, reedificar la vida, desde ese desandar del monje, que es capaz de sumar y restar a la hora del camino que fuera, del acontecer que fuera y que a menudo es.
Por eso es menester comenzar a aprender a dar los pasitos para atrás, desde lo inmediato. Y que suelen ser la propia rutina, hasta llegar a poder retroceder productivamente, tomando el hacia atrás como algo propio nuestro, que no nos deja una neurosis ya, sino que nos abre un panorama, un nuevo espacio reconocido y cierto, de replanteo de cosas como actitudes, historias, que sin duda hemos de sanar una y otra vez, al modo del medico personal, y con esto aprender cada vez mas en este retroceso, que nos lega la existencia.
Un pasito hacia delante otro hacia atrás reza la canción, y esta es la vida que nos toca en suerte, lo sabio a la hora de esta es que podamos aprender a retroceder no ya en la vida, sino en el tiempo, sacando conclusiones de bien para seguir avanzando…
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