El saludo Árabe, al menos gestualmente comienza con la mano en el corazón (sentimiento), para luego pasar a la boca (la palabra), y termina con la mano en la frente (el pensamiento), ordenando sentimientos, palabra y pensamientos.
La señal de la cruz para el Cristiano es muy similar pero comienza primero con la mano en la cabeza (pensamiento), luego con la mano en el corazón (sentimiento), y termina con la mano en la garganta (palabra), es muy similar a la hora de ordenarse a un bien superior, pero la idea no es la misma comienza por el pensamiento, luego sentimientos y por último la palabra.
En la Iglesia este saludo cobra nuevo sentido agregándose la genuflexión (rodilla al piso), que en parte simboliza a Cristo de rodillas llevando la Cruz.
Esta idea primigenia de lo que puede implicar un saludo nos hace pensar en la consigna propiamente dicha de lo que es: “alinearnos con” una filosofía, o pensamiento
El saludo militar mas popular es el de la venia con la mano en la cabeza y lo único que esta fuerza estaría reclamando es el pensamiento de sus súbditos como manera de unidad de dicha fuerza; una sola idea o pensamiento posible de ser.
Estas expresiones de “sentir con” que pasan de alguna manera desapercibidas para quienes las realizan, son el alfa y la omega, respecto de esto mismo que es alinearse con un credo o filosofía.
Así para el Cristiano lo mas importante sería el pensador que siente y habla
Para el Árabe lo mas importante es el sentimental que habla y piensa
Para el militar lo mas importante es el sesudo dispuesto a la batalla
Esta idea de “alinearnos con”, para un iniciado debiera ser el pan de cada día y no un gesto rutinario y automático…Para el caso de un no iniciado puede ser una manera de ver todo en derredor, rebuscándose en estos parámetros, para así ordenarse a una filosofía o bien superior… |