Para romperse la cabeza…
Si cuando nos referimos a nosotros mismos en tiempo pasado nos desasimos del hecho, usando el pronombre personal, “el” en lugar del de primera persona “yo”, cambiamos terminantemente el evento, cobrando vida un personaje de nos, que fue pero que “es”, si al mismo tiempo hacemos presente la conjugación del verbo.
Y con esto que me dirán: Es una forma de revivir la historia personal en la actualidad con la sapiencia de la distancia, es una forma de sacar a relucir al maestro que hay en nos para de alguna manera sanar el error que fuera.
Solo si ponemos en consciencia esto de hacer impersonales o personales los eventos que vemos suceden en derredor nuestro, es que tal vez, nos convirtamos en buenos mentores de la escritura.
Hacernos cargo tanto de “mi”, como de “el”, "está", o "estaba", es propiamente la esencia del escritor, al menos “yoel”, lo ve así.
Podemos poner solo en “mí”, aquello que nos marca un futuro promisorio lleno de verdades y bienes asequibles y en “el”, todo aquello que queremos olvidar y dar como decirlo, de baja, del bagaje de recuerdos que tiene cada cual…
Y con esto en forma más o menos inconsciente estanos poniendo en práctica la impersonalidad respecto de los hechos que vemos suceden en derredor nuestro y a nosotros mismos y este, tal vez sea, el principio de una sana catarsis…
Al menos con “yoel", lo vemos así.
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Abrazo… |